En la actualidad existen innumerables dietas para adelgazar basadas principalmente en el consumo en más o en menos de proteínas, hidratos de carbono y grasas. Pero a la hora de elegir una forma personalizada de nutrición es conveniente tener en cuenta que no se trata de privarse de elementos que son indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo sino que básicamente significa aprender a comportarse de un modo diferente con la comida.
Comer bien es una conducta que se puede aprender e incorporar para siempre a nuestra personalidad, para que nuestro cuerpo esté bien alimentado y nuestro estado de ánimo no se altere por la privación. Lo mejor es comer lo que a cada uno le gusta y acceder a probar alimentos que no conocemos y que ayudan a una buena nutrición, para tener así la oportunidad de incorporarlos a nuestra dieta o de descartarlos definitivamente.
La ciencia de la nutrición ha avanzado mucho en estos últimos años y ha dejado atrás antiguos mitos como el de centrarse particularmente en las calorías de los alimentos para enfocarse en la conveniencia de focalizar las estrategias en los nutrientes. Las combinaciones de los alimentos, la forma de prepararlos y la cantidad de ingestas en el día pueden modificar su poder engordante, por lo tanto las calorías no son el único elemento a tener en cuenta a la hora de iniciar un proceso de reducción de peso. El cuerpo que tenemos es inteligente y tiene un sistema de autorregulación impecable, de manera que cuando iniciamos una dieta, si no tenemos mucho sobrepeso, se esfuerza en mantener el peso constante aunque comamos menos.
Las personas con mucho sobrepeso que se deciden a hacer una dieta, pueden consumir más alimentos que las de poco sobrepeso y sin embargo bajarán mucho más durante las primeras semanas. Esto significa que en realidad, todos aquellos que tienen que bajar de 5 a 10 kilos, habitualmente no son personas que ingieren grandes cantidades de alimentos, sino que suelen tener una vida sedentaria y una conducta alimenticia errática, comiendo a cualquier hora, cualquier cosa.
Comer ordenadamente, de cuatro a seis veces por día una comida saludable en forma moderada, intercalando mucho líquido, y haciendo actividad física todos los días, como mínimo treinta minutos, asegura un peso estable.
El deseo de ser delgado “como las modelos”, que pueden pasarse días sin probar bocado, o vomitando lo poco que comen, distorsiona la percepción de los jóvenes que se siguen viendo gordos aún con un peso por debajo de lo normal para su estructura y edad.
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